miércoles, 3 de agosto de 2011

Uno de los textos más enigmáticos de la Antigüedad, el anónimo Sobre asuntos militares (De rebus bellicis)


El De rebus bellicis (Sobre asuntos militares) es un pequeño texto dirigido a un emperador de la Antigüedad Tardía que presenta una serie de propuestas de reforma económica, política y, sobre todo militar para mejorar la capacidad defensiva del Imperio Romano ante los bárbaros. Desde su redescubrimiento en el Renacimiento ha fascinado a los lectores porque propone el uso de una serie de inventos bélicos únicos, curiosos y adelantados a su tiempo. La obra contiene una serie de ilustraciones que acompañan a sus propuestas. He elegido algunas para ilustrar esta entrada. Según parece estos “inventos” del autor anónimo de este tratado llegaron incluso a inspirar al genial Leonardo da Vinci.

 La datación y la interpretación de este pequeño tratado son intensamente discutidas, pero la mayoría de los investigadores ubican la obra en la época de los emperadores Valentiniano I y Valente (364-378 d.C.).
Si bien el autor se dirige a los emperadores resaltando la felicidad de su reinado, el sentimiento de que el Imperio Romano se encuentra ante una situación crítica que requiere la introducción de cambios profundos es claramente reconocible en la totalidad del texto. La creciente amenaza militar representada por los pueblos bárbaros y las dificultades del Estado para lidiar con la misma son mencionadas expresamente.

Los capítulos VI-XIX se abocan más específicamente a la descripción de toda una serie de máquinas o invenciones militares destinadas a mejorar la efectividad de las fuerzas romanas. Sus argumentos se basan en los beneficios que proporcionarían las mismas pero el tratamiento que se otorga a cada una es superficial. Las imágenes que acompañan esta entrada pueden transmitir una idea de sus inventos.
Uno solo de los inventos propuestos por el anónimo se distingue por su originalidad y por estar, en líneas generales, muy adelantado a su tiempo: su tipo especial de navío de guerra, una liburna con propulsión animal (la imagen que encabeza esta entrada). La flota romana se componía de galeras propulsadas a remo y vela. La nave presentada por el anónimo cuenta, por el contrario, con ruedas de propulsión en sus laterales. Su aspecto en la ilustración que acompaña el texto es ciertamente moderno. La fuerza motriz de las mismas es proporcionada por tracción animal, es decir, ¡por bueyes transportados en la nave! Más allá de algunas consideraciones generales sobre la efectividad y superioridad de este tipo de navío, no se presentan detalles sobre su funcionamiento, ni sobre el mecanismo que permitiría transformar la tracción animal en movimiento de propulsión, ni sobre la forma en que dicho mecanismo sería montado en la nave. Los conocimientos técnicos de la época hubieran hecho difícil que esta idea, a pesar de su modernidad, realmente pudiera ser llevada a la práctica.

Si queréis saber más sobre este texto, podéis encontrar aquí un artículo (de mi modesta autoría) al respecto: Consideraciones sobre el autor del De rebus bellicis.

2 comentarios:

Javi_Maldonado dijo...

que bueno saber que "citas latinas" esta nuevamente "al aire"... ya había desistido de venir a "pispear" si existía alguna actualización y hoy me encuentro con esta grata sorpresa...
Mientras mas avanzo en el estudio de la historia, realmente disfruto de site´s de esta categoría... gracias por los links posteados tambien, me abren mas el camino a lo que quiero, aprender y disfrutar de ello... abrazo Profe!!!

Aldus dijo...

Hola Javier! Me alegro de que te guste el blog. Tus pedidos para que no lo dejara fueron una de las razones para continuar.

Saludos,

Darío