martes, 6 de octubre de 2009

¿Cómo conquistó Roma su Imperio? (La expansión romana - 1° parte)



En el período comprendido entre los siglos VII y VI a.C., Roma era tan sólo una comunidad en el Lacio, con una leve hegemonía sobre las otras ciudades de la región. Algunos siglos más tarde, esos modestos orígenes habían dado lugar a un imperio que se extendía por todo el mundo mediterráneo. Explicar este proceso es uno de los problemas más grandes a los que se enfrentan los historiadores de este período. ¿Qué factores pueden explicar la dedicación casi total del pueblo romano a la guerra y su éxito final frente a todo tipo de enemigos? Para algunos especialistas (como por ej. Kurt Raaflaub), la clave radica en la historia temprana de la república romana, en la que una serie de desafíos singulares dieron origen a una sociedad con una cultura estructurada, en muchos sentidos, en torno a la guerra. Esta entrada es la primera de una serie que analizará las claves del período de expansión romana hasta la conquista definitiva de la península itálica.

Cástor y Pólux en la batalla del lago Regilo

La hegemonía de Roma en el Lacio (753-496 a.C. – hasta la batalla del lago Regilo)

Ya durante la monarquía, Roma era el centro urbano de mayor tamaño y más desarrollo del Lacio. Esa ventaja demográfica y económica fue dando gradualmente lugar a una hegemonía política y militar frente a los demás centros urbanos de la región. El creciente predomino de la ciudad a orillas del Tíber no dejó de generar tensiones entre el resto de los pueblos latinos. El paso de la monarquía a la república en Roma se dio en el contexto de una serie de convulsiones sociales y militares en toda Italia. Los latinos aprovecharon esas convulsiones para formar una liga con la finalidad de oponerse a la hegemonía romana. Los detalles que la tradición antigua conservó sobre este conflicto son, sin lugar a dudas, legendarios. Entre otros detalles fabulosos se destaca la supuesta intervención de los gemelos divinos Cástor y Pólux a favor de los romanos (por lo que se volverían un símbolo del poder romano reproducido frecuentemente en las monedas de épocas posteriores). Más allá de las leyendas, es indudable que al ejército latino fue completamente derrotado en la batalla del lago Regilo en el año 496 a.C. Los romanos firmaron con los vencidos un tratado de alianza defensiva perpetua, el foedus Cassianum, denominado así en honor al cónsul Espurio Casio, uno de los responsables de la firma del acuerdo. El tratado establecía:

  • Paz perpetua entre ambos bandos
  • Asistencia militar en caso de agresión por terceros
  • Distribución equitativa del botín
  • Establecimiento de colonias comunes en los territorios conquistados


Etapas de la expansión romana en Italia

El tratado confirmó la hegemonía romana en el Lacio y, en la práctica, funcionó como una herramienta que les permitió movilizar los recursos de los latinos en sus campañas. En las guerras de este período arcaico, el botín consistía en bienes muebles, ganado, esclavos y tierras. Como las tierras no podían repartirse efectivamente, la solución fue el establecimiento de colonias con ciudadanos de los diferentes estados. Las colonias pasaban a ser una unidad política independiente con su propia ciudadanía, que conservaba, sin embargo, una dependencia política general de las autoridades de la metrópolis. Las colonias fueron un elemento clave en el éxito de la expansión romana, pues permitían aprovechar los territorios conquistados para incrementar el potencial demográfico propio y servían, al mismo tiempo, como enclaves estratégicos para asegurar el dominio sobre los nuevos territorios y garantizar la penetración de la cultura latina entre la población local.

La relevancia histórica del foedus Cassianum radica en que allí puede por primera vez reconocerse el desarrollo de las herramientas jurídicas y políticas que le permitirían a Roma utilizar los recursos de los pueblos sometidos para continuar su expansión.

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