miércoles, 20 de enero de 2010

Sobre la invulnerabilidad del Sabio


Me he entusiasmado tanto con los comentarios de los lectores a mi última entrada (omnia mea mecum porto) que me he decido a dar aquí una respuesta general antes que limitarme a la interface de los comentarios. En primer lugar, muchas gracias a todos los que dejaron su opinión. Creo que Jorge, Nimbussaeta y Natalia están de acuerdo con mis afirmaciones. Lo mismo puede decirse de repunante, que incluso cree que me quedo corto. Fernando, en cambio realiza algunas objeciones interesantes. Argumenta con razón que hay bienes imprescindibles que uno no puede llevar consigo mismo, como sillas de ruedas, remedios, etc.

Es obvio que no todos los bienes materiales son superfluos pero, en la concepción estoica, el sabio debe estar preparado, en último extremo, a prescindir de todo sin por ello dejar que su equilibrio interior se desmorone. No se trata de algo sencillo, ciertamente, pero nadie dice que el estoicismo sea una doctrina fácil de seguir.

Para aclarar un poco la idea de la invulnerabilidad del sabio os dejo aquí un pasaje del tratado de Séneca que citaba en la entrada anterior, De constantia sapientis:

El fin de la injuria es hacer algún mal; pero la sabiduría no le deja lugar por el que entrar: porque para ella no hay otro mal si no es la torpeza, la cual no tiene entrada donde una vez entraron la virtud y lo honesto: según lo cual, es cosa cierta que no puede llegar la injuria al sabio; porque el padecer algún mal es lo que se llama injuria, y el sabio no le padece, es evidencia de que no tiene que ver con él la injuria; porque toda injuria es una cierta disminución del sujeto en quien cae, no siendo posible recibirla sin alguna pérdida, o en el cuerpo o en la dignidad, o en alguna de las cosas que están fuera de nosotros; pero el sabio no puede perder cosa alguna, porque las tiene todas depositadas en sí mismo, sin haber entregado alguna a la fortuna, teniendo todos sus bienes en parte firme, y contentándose con la virtud, que no necesita de las cosas fortuitas; y así, ni puede crecer ni menguar, porque lo que ha llegado a la cumbre no tiene a donde pasar, y la fortuna no quita sino lo que ella dio; y como no dio la virtud, no puede quitarla: ésta es libre, inviolable, firme, incontrastable, y de tal manera fortalecida contra los sucesos, que no sólo no puede ser vencida, pero ni aun inclinada. Tiene muy abiertos los ojos contra los aparatos de las cosas terribles y no hace mudanza en el rostro, ora se lo pongan delante sucesos prósperos, ora adversos. Finalmente, el sabio jamás pierde aquello que le puede causar sentimiento, porque sólo posee la virtud, de la cual no puede ser desposeído, y de las demás cosas tiene una posesión precaria. ¿Quién, pues, se lamenta con la pérdida de lo que es ajeno? Por lo cual si la injuria no puede damnificar a las cosas que el sabio tiene por propios porque están fortificadas con la virtud, no podrá hacerse injuria al sabio.

4 comentarios:

Nimbusaeta dijo...

Esto es lo bueno de internet, la oportunidad que tiene el lector de influir en el contenido del blog; así da gusto comentar, cuando se tienen en cuenta tus comentarios :)

La verdad es que estas lecturas te dejan tan buen sabor de boca... te das cuenta de que realmente no necesitas nada.

Erostrato12 dijo...

Bueno, por "alusiones" está claro que también tendré que participar en este post... :-)

Leer la cita de Séneca me ha recordado bastante a ese libro terrible, aunque al mismo tiempo motivador, escrito por Viktor Frankl "Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager" (traducido al español como "El Hombre el busca de sentido"). Para un filósofo como Séneca que, por lo que dice la historia, no vivía demasiado mal -dejando de lado algunos bandazos de Fortuna-, especular sobre la ausencia de todo bien es una cosa, pero para alguien que lo vivió en toda su crudeza siendo judío en un campo de concentración nazi, es una forma radicalmente distinta de verlo, de experimentarlo...

No me cuesta imaginar que alguien con la entereza de Séneca -dejando de lado ahora algunas salidas de tono a lo largo de su vida- pudiera mantener una actitud de absoluta fortaleza interna, como la de Viktor Frankl ante su prisión e intento de degradación.

Y es que la esencia del Ser humano está dentro de uno mismo, y es inviolable e inalienable en tanto en cuanto la persona quiera que así sea, como muy bien nos explica Séneca en la cita que nos adjuntas, y Frankl en aquel libro que yo mencionaba.

Gracias por mantener este blog y estimularnos las neuronas,jeje.

Un abrazo,
Fernando

Aldus dijo...

Gracias a los dos por participar nuevamente. Fernando, la verdad que tus comentarios son un aporte muy valioso y enriquecedor para este humilde blog. Espero que dejes más de ellos.

saludos,

Darío

Gordo dijo...

Hola,

Entro un poco tarde al tema, sólo para añadir una cita de "Up in the air", ahora en cartel. El protagonista se dedica a dos asuntos, despedir gente (lo que en principio no está demasiado relacionado con el tema que nos ocupa) y dar charlas de tipo de "crecimiento personal" o "para ejecutivos". Dichas charlas tratan de el peso de las cosas que tenemos. Es curioso todo lo que mete en el apartado de "superfluo". Aporto el speech en inglés, que no lo he encontrado en castellano:

"How much does your life weigh? Imagine for a second that you're carrying a backpack. I want you to pack it with all the stuff that you have in your life... you start with the little things. The shelves, the drawers, the knickknacks, then you start adding larger stuff. Clothes, tabletop appliances, lamps, your TV... the backpack should be getting pretty heavy now. You go bigger. Your couch, your car, your home... I want you to stuff it all into that backpack. Now I want you to fill it with people. Start with casual acquaintances, friends of friends, folks around the office... and then you move into the people you trust with your most intimate secrets. Your brothers, your sisters, your children, your parents and finally your husband, your wife, your boyfriend, your girlfriend. You get them into that backpack, feel the weight of that bag. Make no mistake your relationships are the heaviest components in your life. All those negotiations and arguments and secrets, the compromises. The slower we move the faster we die. Make no mistake, moving is living. Some animals were meant to carry each other to live symbiotically over a lifetime. Star crossed lovers, monogamous swans. We are not swans. We are sharks. ,"

Un saludo

G