lunes, 18 de enero de 2010

Omnia mea mecum porto


Llevo todas mis cosas conmigo

Cicerón, Paradoxa stoicorum, 1.1.8

Cicerón y Valerio Máximo relatan la siguiente anécdota sobre Bías de Priene, un distinguido legislador y orador, y uno de los legendarios siete sabios de Grecia: Los enemigos habían tomado Priene, y todos sus ciudadanos huían cargando todo lo que podían llevar de sus pertenencias, sólo Bías marchaba sin llevar nada. Al verlo, sus conciudadanos le preguntaron por qué no hacía como ellos. Para su sorpresa, el sabio les respondió que lo hacía, pues él llevaba todas sus bienes consigo. Se trataba de cosas invisibles para los ojos, pero valiosas para el espíritu.

Séneca (Epístolas morales 9.18-19) atribuye la misma anécdota al filósofo griego Estilpón. El fabulista Fedro (4.22) relata una versión algo diferente protagonizada por Simónides, en la que el genial poeta lírico pierde todas sus riquezas en un naufragio pero, a diferencia de los marinos, no lo lamenta, pues lleva todas sus riquezas en sí mismo. Ello es rápidamente demostrado cuando los náufragos son ayudados por un rico habitante de una ciudad cercana, que, siendo un admirador de Simónides, vuelve a proveerlo de todo lo que había perdido.

Debo confesar que se trata de una de mis citas latinas preferidas. En ella vemos ilustrada la idea de la invulnerabilidad del sabio defendida por los estoicos. Nada malo puede sucederle, nunca puede verse perjudicado, pues sus bienes se encuentran en un plano que trasciende lo material. De la misma forma, como señala Séneca en su tratado De constantia sapientis, tampoco puede el sabio padecer afrenta o sufrir injuria.

Creo que se trata de un mensaje que conserva hoy plena relevancia. Vivimos en una sociedad consagrada al materialismo más absoluto, transformado a un mismo tiempo en religión, filosofía e ideología. De allí el malestar constante que genera en nuestra cultura la inevitable transitoriedad de lo tangible, que se hace siempre evidente por más que nos resistamos a verla. No poseemos nada. Antes que propietarios, somos usuarios o inquilinos. Todo lo nuestro será tarde o temprano de otro. Las únicas cosas que verdaderamente están bajo nuestro control son la sabiduría, el conocimiento, los valores y las habilidades que hemos adquirido. Ese es nuestro único capital inalienable.

Es posible que mi opinión sea algo exagerada, por ello me gustaría conocer vuestra visión al respecto.

10 comentarios:

Jorge dijo...

Magnifica frase,y totalmente necesaria en los tiempos en que vivimos muchas veces la angustia por lo perdido en bienes materiales, no nos deja ver la riqueza que llevamos con nosotros, como lo es el conocimiento, los recuerdos, y la capacidad de imaginar mundos mejores.
Además la frase es un poderoso motivador para aumentar nuestro conocimiento.

Nimbusaeta dijo...

Séneca y Marco Aurelio son de mis lecturas favoritas de lo que me han mandado leer en la facultad, precisamente porque sigue vigente su mensaje, porque puede (y debe, porque no creo que el mundo tal y como lo conocemos ahora aguante mucho tiempo) aplicarse hoy en día: hay que pensar que queremos lo que tenemos, no que tenemos lo que queremos, vivir sin agobios se consigue simplemente con tener más ingresos que gastos, comer lo necesario, no hace falta llenarse... en fin: menos es más.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Una frase muy ética, muy oportuna y bella. Tienes razón en lo que dices, y con el declive o mejor dicho, el ostracismo de las disciplinas clásicas impregnadas de humanismo y de pensamiento, de história que nos explica, en las enseñanza, vamos de mal en peor.
Prefiero a Epicuro pero me gusta la frase de Marco Aurelio que dice: "Recibe sin arrogancia; depón sin dificultad"
!Aves!

Erostrato12 dijo...

La frase es muy sabia (no podía serlo menos procediendo de quien procede, claro), pero no estoy de acuerdo al 100%.

Estoy totalmente de acuerdo en que los bienes materiales a menudo confunden al individuo y lo llevan a una alienación. Sin embargo, no creo que sea cierto que "TODO lo llevo conmigo".

- Para una persona parapléjica, la silla de ruedas no es un bien material superfluo.
- Para una persona con graves problemas de memoria los registros (escritos o electrónicos) forman parte de su "yo". Sin ellos no son un ser completo.
- Una persona con una enfermedad crónica que requiere medicación sabe perfectamente que lo que necesita para seguir siendo un ser humano pleno no está todo "dentro de sí mismo"...

Como estos tres, se me ocurren unos cuantos ejemplos más en los que elementos externos a nuestro "yo" son una parte esencial para poder mantener nuestra propia esencia de ser humano.

Podríamos discutir que no es así, por supuesto, que el parapléjico sigue siendo "la misma persona" aunque se tenga que arrastrar por el suelo o permanecer inmóvil, o que la persona sin memoria también es ella misma, aunque no tenga posibilidad de recuperar sus recuerdos o su olvido le acarre algún tipo de problema, etc.

Pero para mí no es así. Trayendo al hilo aquella frase de Ortega y Gasset acerca de que "yo soy yo y mi circunstancia", creo que hay ocasiones en que necesitamos llevar con nosotros algunas de esas circunstancias, aunque coincido con todos, empezando por Bías de Pirene, en que lo más importante y esencial viaja DENTRO de nosotros mismos... pero no puede ser lo único.

Un abrazo,
Fernando

repunante dijo...

Hola, Darío . Pues si crees que exageras, voy a ayudarte . Hemos matado a Dios, pero no hemos conseguido reemplazarlo por la Razón . Probablemente mientras la Razón meditaba sobre si ocupar su puesto llegaron los mercaderes, que no se paran en reflexiones, y se hicieron con el puesto . Lo paradójico es que cuanto más fácil y universal resulta el acceso al conocimiento tanto más se aparta de él la sociedad . Por mi parte pronostico un retorno al Medievo, con una élite ilustrada y el grueso de la población convertida en analfabetos funcionales (para esto ya no falta mucho, valga como ejemplo el uso universal de "haber" por "a ver"), un hato de ovejas que producirán lana y masticarán su pasto plácidamente, entre programas de televisión, visitas al psiquiatra y dietas de adelgazamiento . ¿Exagerado? Te quedas corto, hombre

Heli dijo...

Pienso que no somos dueños ni de nuestra memoria, es una pequeña ilusión, como un Windows que funciona precariamente sobre un PC clónico patatero, aparte de que no es nada estática ni confiable (pantallita azul) y muta según pasiones y nuevos conocimientos (actualizaciones) en una de esas nos da un ictus por una mala gripe, se nos resetea medio cerebro y ya ni siquiera somos dueños de nosotros mismos. De todas formas la frase siempre será interesante en un mundo donde muchas veces "somos" ante los demás por la cantidad de objetos suntuarios que acumulamos.

Ana Trigo dijo...

¡Qué fantástica entrada! Totalmente de acuerdo contigo y con Repunante. Un saludo!

Jaime Lertora dijo...

También es mi cita favorita. Vivimos hoy para el tener dejando de lado el ser.

Laura Cortellezzi dijo...

es asi complemente!!!! cuando deicmos "son clásicos! es por esto! su pensamiento no pierde videncia a traves de los siglos. definitivamente somos y nos define nuestro ser y nada mas...aunque perdamos todo....somo lo que sabemos hacer, nuestras habilidades, conocimietnos, la paciencia y la serenidad de espiritu nos permite empezar de nuevo y volver a construir. es MAGNIFICA esta frase....soy docente y definitivamente: todo lo que soy, LO LLEVO CONMIGO!!!!

LC P Sergienev PM dijo...

Simplemente una exquisita reflexión. Gracias por compartirla. Saludos desde la CD de México.