viernes, 16 de enero de 2009

Obama y el emperador romano Septimio Severo ¿vidas paralelas?

Septimio Severo y su Familia

"Tondo Severiano"

En pocos días asumirá como presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama, el primer candidato de origen afro-americano en imponerse en la votación para desempeñar la más alta magistratura de su país. Se trata de un hecho de gran relevancia histórica que ha dado lugar a todo tipo de análisis y comparaciones. Pero ¿carece realmente de paralelos en la historia? Mary Beard, de la Universidad de Cambridge, señaló -en una entrada de su blog hace un par de meses- los paralelos entre la carrera de Obama y aquélla del emperador romano Septimio Severo: Como Obama, Severo era, en cierta forma, un “mestizo”, su padre era de ascendencia púnica (es decir, libio-fenicia) y su madre de ascendencia itálica. Como Obama, Severo tenía una esposa enérgica y determinada, que jugaba un papel público de primera importancia a su lado, Julia Domna. Como Obama, Severo tomó el poder tras una crítica situación militar en el Oriente Medio, en el enfrentamiento permanente de Roma contra los partos. Pero, ¿se trata, en verdad, de dos vidas paralelas?

Beard toma los paralelos entre Obama y Severo como punto de partida para realizar una serie de reflexiones poco interesantes y -menos aún- convincentes sobre el papel de la “raza” en la política romana antigua y en la norteamericana moderna. Una pintura de la época (conocida como el “Tondo Severiano” – actualmente en el Staatliche Museum, Berlín) muestra a Severo con su esposa e hijos (el rostro de uno de ellos fue borrado presumiblemente después de que su hermano, el emperador Caracalla lo asesinara y decretara su damnatio memoriae). La pintura parece indicar una leve diferencia entre el color de piel de Severo y su familia. El paralelismo que se busca establecer con Obama es, sin embargo, forzado, porque –más allá del color de su piel- Severo descendía de una familia libio-fenicia, es decir, pertenecía a un grupo étnico que podría calificarse como “semítico”. El mismo era común en muchas otras regiones del mundo mediterráneo antiguo y no era objeto de una discriminación comparable con la de los afro-americanos en los Estados Unidos. Por otra parte, la familia paterna de Severo, justamente aquella que sería racialmente problemática, tenía a muchos de sus miembros (primos del padre de Severo) en encumbradas posiciones en el senado romano, sin que su origen pareciera haber sido un obstáculo.

Septimio Severo

Dejando de lado la poca convincente equiparación “racial” entre Obama y Severo, no se trata de personajes desde ningún punto de vista semejantes. Severo debió su ascenso y permanencia en el poder, en buena medida, a su capacidad como líder militar. Su reinado marca una fuerte aceleración en la transformación del Imperio Romano en una autocracia militar. Desconocemos como será el gobierno de Obama, pero su acceso al poder no está relacionado de la misma manera con lo militar.

Desde la caída de la Unión Soviética se han generalizado las comparaciones entre la “Super potencia” mundial en que se convirtieron los EE.UU. y el Imperio Romano, porque el poder sin rivales del primero parece a muchos cercano a un imperio. De ello han derivado comparaciones o equiparaciones puntuales de diversos personajes. Creo que el valor de este tipo de paralelos es escaso, se trata mas bien de metáforas que nos dicen más sobre la perspectiva de quien las hace que sobre los períodos en cuestión. La historia no se repite, no se mueve en círculos. Sólo podría decirse, metafóricamente, que se mueve en espiral, es decir, que la sensibilidad de algunas épocas puede acercarse a la de otras, distantes en el tiempo, mucho más que a la de sus predecesora inmediatas.

A los incorregibles que quieran seguir buscando paralelos cercanos les recomiendo uno que, en mi opinión, es mucho más verosímil que el de Obama y Severo: El de los hermanos John y Robert Kennedy y los hermanos Tiberio y Cayo Graco. Como John F. Kennedy, Tiberio Graco fue un político carismático que intentó aplicar una política reformista afectando intereses establecidos. Como John F. Kennedy, Tiberio Graco fue asesinado. Como Robert Kennedy, Cayo Graco intentó continuar la política de su hermano mayor renovando el desafío a esos intereses. Como Robert Kennedy, Cayo Graco fue asesinado.
Tiberio y Cayo Graco