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domingo, 4 de agosto de 2013

El sabio y la mariposa

莊周夢蝶 Zhuāng Zhōu mèng dié

Por el límpido cielo va volando
una ligera y suave mariposa
aún más hermosa que esa misma rosa
en la que se posa de vez en cuando.

El sabio de repente despertando
no sabe si soñó ser mariposa
o si es acaso aquella mariposa
la que ahora ser él está soñando.

A sabio y mariposa por igual
les parecía todo tan real,
que ambos creían aún seguir soñando.

Pero soy yo el que los sueña. Yo el real.
¿Es así? ¿En verdad soy yo real?
¿O acaso es sólo que tú me estás soñando?

viernes, 26 de noviembre de 2010

Escuchar con los ojos a los muertos

Hace un tiempo citaba aquí un hermoso pasaje de una carta de Maquiavelo, que ilustra a la perfección la pasión por el estudio de la Antigüedad que es un componente central del humanismo renacentista. Un amigo me recordó otro texto comparable, el famoso soneto de Francisco de Quevedo, Desde la torre. Uno de sus exquisitos versos podría tomarse por una brevísima definición del humanismo: escuchar con los ojos a los muertos.

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

Me parecía un texto apropiado para acompañar el pequeño cambio de aspecto de esta página, que espero os guste, sino más, por lo menos tanto como el anterior.