martes, 4 de agosto de 2009

Suum cuique tribuere - dar a cada uno lo suyo

suum cuique tribuere
Ulpiano

José Manuel me pregunta, desde España, cómo sería en latín la frase, “dar a cada uno lo suyo”
Se trata en realidad de una frase muy célebre en latín, del jurista romano Ulpiano, uno de los más grandes creadores del derecho romano clásico. En un pasaje muy citado de una de sus obras, recopilado posteriormente en el Digesto de Justiniano, este autor proporciona una brillante definición de la justicia:
D. 1.1.10pr «Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere alterum non laedere, suum cuique tribuere.»
"La justicia es la voluntad constante de conceder a cada uno su derecho. Los preceptos del derecho son estos: Vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo."
Creo que se trata de una definición magistral ¿Qué piensa el lector?

sábado, 1 de agosto de 2009

Hallan estatua de Marsias


En una bella historia de la mitología griega, el sátiro Marsias (en griego Μαρσύας) desafía al mismísimo dios Apolo a un “duelo” musical acordando que el ganador podría tratar al perdedor como quisiera. Las Musas serían las encargadas de escoger al vencedor. El sátiro era un maestro tocando el aulos, una flauta doble típica de los pastores griegos. Según la versión más común de la historia, Marsias superó a Apolo en la belleza de su música, pero el dios colocó su lira boca abajo y tocó la misma melodía, lo que Marsias no pudo repetir con su flauta, por lo que perdió. Apolo, como vencedor, hizo que Marsias fuera desollado vivo en una cueva cerca de Celea y clavó su piel en un árbol, cerca del lago Aulocrene, donde su sangre formó el río Marsias. Así castigaba el dios la hibris del sátiro, es decir, su desmesurada confianza en sí mismo.

La prensa internacional se ha llenado por estos días con referencias a esta historia, porque en excavaciones en la Villa Vignacce en italia se ha descubierto una estatua de Marsias de época romana, representado en el momento de recibir su brutal castigo. La pieza tiene unos 150 cm de altura, pero falta el pedestal, que los arqueólogos tienen la esperanza de hallar en los próximos días.