
¿Sabía usted que hoy, en pleno siglo XXI, existen miles de páginas de Internet redactadas en la antigua lengua de los romanos y que su número crece permanentemente? No se trata sólo de recursos para la enseñanza de ese idioma, sino de foros, blogs, diarios, revistas, señales de radio, y un vasto etcétera en el que debemos incluir casi todos los tipos de páginas que se han vuelto comunes en la Web. ¿Sabía usted que el buscador Google tiene también una versión en latín? Y que me dice de la Vicipaedia encyclopedia libera, la versión latina de Wikipedia, ¿Sabía que cuenta con más de 26.000 artículos? Podrían proporcionarse infinidad de ejemplos.
El latín siempre demostró una increíble resistencia, tras la caída de Roma continuó siendo la lengua internacional de la religión, la ciencia y la cultura por siglos. Sólo en el siglo XX el latín perdió definitivamente su relevancia en estos terrenos. Desde hace unos años, sin embargo, de la mano de Internet, se está produciendo un verdadero renacimiento. El latín parece recuperar su carácter de idioma internacional, páginas de todos los países del mundo recurren a él y conforman una verdadera comunidad que trasciende fronteras y culturas.
¿Puede el latín recuperar, gracias a Internet, un papel como el que tenía en el pasado? Antes de que el lector se ría de esta idea, consideremos algunos datos. En la actualidad, diez idiomas controlan casi el 85 % de la Web. Con excepción del inglés, el español y el francés, que tienen un carácter más internacional, el resto son idiomas no muy difundidos fuera de los países en los que son lengua oficial. Constituyen en buena medida compartimientos estancos. Cada país tiene, por cierto, gran interés en que su idioma sea importante en Internet, pues ello significa ejercer influencia cultural en el mundo globalizado. ¿No sería, entonces, sensato, buscar un lenguaje verdaderamente internacional, no asociado a los intereses culturales de ningún pueblo o estado actual?
Pero, ¿puede el latín expresar las realidades del mundo contemporáneo? La respuesta es un rotundo SÍ. El latín, en efecto, se adapta constantemente ampliando su vocabulario para poder designar los nuevos inventos y realidades del mundo actual.
Veamos algunos ejemplos:
computatrum : ordenador
internetum: Internet
pagina interretialis: página de internet
cyberspatium: ciberespacio
Tela Totius Terrae: World Wide Web
instrumentum electronicum, quod computatrum administrat : sistema operativo
instrumentum, quod vira electronica delet: antivirus.
Lo dejo allí para no cansar al lector. Si todavía no se ha convencido del todo, creo que puedo eliminar sus últimas dudas con un ejemplo final: ¡El latín ya cuenta con su propia red social! Schola. ¡Facebook, Digg y Menéame deberán prepararse para la competencia!
